Ocho cosas que puedes hacer para participar en una gastronomía sostenible

Ocho cosas que puedes hacer para participar en una gastronomía sostenible
Alimentación Bien Común Consumo Responsable

Ana Kourchenko Mendoza

¿Sabías que solo en América Latina se desperdician aproximadamente 348.000 toneladas de alimentos al día y 127 millones de toneladas al año?

Ésto significa que, como región, desperdiciamos aproximadamente el 15% de nuestros alimentos disponibles mientras que más de 34 millones de latinoamericanos pasan hambre según la FAO.

La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 18 de junio como el Día de la Gastronomía Sostenible con el objetivo de fomentar mejores hábitos de consumo alimenticio, generar cambios positivos en la industria agraria, promover el aprovechamiento y uso responsable de recursos naturales así como la expresión de la cultura tradicional a través del arte culinario.

Si bien transformar las industrias actuales de la noche a la mañana o acabar con el rezago en la información y tecnologías a las que tienen acceso los distintos países no está en manos de todos nosotros, existen cambios que podemos hacer en nuestro día a día que pueden tener un impacto si somos cada vez más los que los adoptamos.

A continuación te compartimos 8 cambios sencillos que puedes hacer a partir de hoy, desde tu cocina y con los recursos que tienes:

1. Conoce tu cocina
Lo primero y más fácil que puedes hacer para prevenir el desperdicio de alimentos -sin siquiera levantarte del sillón- es saber cómo guardarlos para que duren más tiempo y estén en buenas condiciones.

¿Por qué?
Si bien la mayoría de la gente tiene costumbres que vienen desde casa sobre cómo guardar los productos en la cocina, cada ingrediente tiene una forma ideal en que debe ser almacenado para mantener su calidad y frescura. Hoy en día existen muchos recursos en línea (guías, libros y sitios) para saber cómo deben ser almacenados los alimentos para prevenir su descomposición y desperdicio.

2. Familiarízate con los productos locales y las temporadas
Una de las peores costumbres que hemos adoptado de la globalización es que podemos comer todo, durante todo el año, donde quiera que estemos. Todos disfrutamos probar diferentes platillos y conocer nuevos alimentos, sin embargo aprovechar aquello que es local de manera natural y que está en
temporada, es mucho más sano y sustentable.

¿Por qué?
¿Te imaginas la cantidad de recursos, electricidad para refrigerar y combustible para transportar que se gastan en todo el mundo para que podamos comer diario un platillo típico de un país remoto o una fruta que no existe en mi país y está fuera de temporada? Sin mencionar la reducción de costos, las implicaciones para nuestra salud de comer alimentos que tuvieron que ser artificialmente nutridos porque no se dan en cierto momento del año de manera natural o la erosión de los suelos fértiles por la sobreexplotación para producir una sola cosa porque la demanda de ésta es tan grande. No me malinterpreten, disfruto enormemente de probar comida nueva y muchos de mis platillos favoritos son de cocinas extranjeras. Sin embargo podemos procurar disfrutar de estos lujos en ocasiones especiales, que sea la
excepción y no la regla. Además resulta muy interesante y enriquecedor tener que inventar nuevas recetas para adaptarnos a lo que tenemos, es mucho más positivo para nuestra salud, nuestra creatividad y nuestros suelos.

3. Compra local
Este punto va de la mano con el anterior y es que si procuramos que nuestras compras a las grandes cadenas de supermercados sean sustituidas, en la medida de lo posible, por compras a pequeños y medianos productores o mercados locales, estaremos impactando positivamente nuestro entorno y
nuestra salud.

¿Por qué?
Acortar la cadena de suministro (es decir el proceso en el que un producto llega del productor al consumidor -mi mesa-) tiene efectos positivos en nuestra salud porque tenemos una mayor certeza del origen del producto y, por lo tanto, de su calidad. Si adquirimos nuestros alimentos de un mercado cercano a casa estaremos incentivando la economía local, al mismo tiempo disminuyen las emisiones nocivas al medioambiente que generalmente implican el transporte, la producción y la refrigeración en masa. Aunado a todo lo anterior, la gran mayoría de las tiendas, negocios o mercados locales
tienden a ofrecer sus productos con mínima o nada de paquetería. Ésto significa menos basura y menos contaminantes en mis alimentos.

4. Conoce mejor tus restaurantes favoritos
Como consumidores tenemos no solamente el derecho sino la obligación de hacer preguntas a productores y prestadores de servicios. Indagar sobre la utilización de energías limpias en locales; el tratamiento y uso del agua; el origen y calidad de sus productos; o el apego que tengan a normativas de
seguridad, higiene y sustentabilidad; puede ser una nueva rutina que practiquemos en los lugares que frecuentamos.

¿Por qué?
Al ser consumidor de una marca o producto estás depositando tu confianza en él y es justo que éste muestre apertura y transparencia. Finalmente, buscar mejorar lo que consumimos y la forma en que lo hacemos no debe ser visto como un obstáculo o un motivo de discordia sino como una oportunidad de crear nuevos canales de comunicación y retroalimentación para alcanzar juntos un mejor entorno. Un productor o negocio responsable no lo percibirá como un ataque, sino como una fuente valiosa de información sobre cómo hacer mejor su trabajo y prestar un mejor servicio a sus clientes.

5. Empieza un huerto
Además de que esta actividad es terapéutica, sencilla y cada vez más común; tener un huerto casero del cual podamos consumir lo que cosechamos es la forma más sustentable de comer. No necesitas una gran inversión, basta con tener recipientes vacíos (pueden ser de basura que hayas generado o que tengas en tu casa) y guardar las semillas de las frutas y vegetales que hayas consumido.

¿Por qué?
Como ya mencioné, acortar la cadena de suministro tiene múltiples beneficios y, ¿qué es más corto que el trayecto de tu jardín, terraza o macetas a la cocina? Además de esto, cosechar nuestros propios alimentos disminuye la carga de la enorme y creciente demanda de alimentos saludables a grandes productores. Consumir de un huerto propio influye también en la reducción del desperdicio de alimentos, pues tomamos únicamente lo que realmente vamos a consumir. Cuando compramos la comida en las tiendas, tendemos a comprar de sobra y ésto provoca que se desperdicien muchos productos.

6. Haz composta
Participar en la degradación natural de nuestros residuos orgánicos no solamente disminuye la cantidad de basura y toxinas en el aire, sino que fomenta nuestro aprendizaje y capacidad de adaptación a los procesos de la naturaleza en lugar de obstaculizarlos. Esta práctica es uno de los ejes más importantes de la sustentabilidad de nuestra alimentación.

¿Por qué?
La descomposición de los residuos orgánicos es natural, sin embargo este proceso se puede volver sumamente tóxico si sucede en condiciones artificiales. Es decir en bolsas de plástico, mezclado con residuos no naturales, en espacios cerrados y en enormes cantidades. Si hacemos composta, estamos regresando a la tierra lo que salió de ella misma – proporcionándole importantes nutrientes naturales- y en las cantidades en que se produjo naturalmente. Lo anterior disminuye la necesidad de fertilizantes artificiales, incrementa la calidad de nuestras plantas y alimentos, y la disminución en la generación de basura mejora la calidad del aire que respiramos.

7. Disminuye tu consumo de carne
Este punto siempre es controversial y resulta muy incómodo para la mayoría de nosotros. Estamos tan acostumbrados a comer deliciosos y decadentes cortes de carne cuando y donde sea, que nos resulta difícil imaginar renunciar a ellos. Algo importante que aprendí de adoptar nuevos hábitos sustentables es que éstos deben ser sostenibles a largo plazo. Resulta poco realista para la mayoría de la gente -y sin ser experta me atrevería a pensar que tampoco tendría un buen efecto en nuestra salud- cambiar radicalmente nuestra dieta de un momento a otro. Sin embargo es importante conocer las implicaciones de lo que hay en nuestro plato y todo lo que viene detrás de que disfrutemos ese jugoso corte de carne. Reducir nuestro consumo de manera gradual o adoptar hábitos realistas para nuestra vida a los que podamos comprometernos como los ‘lunes sin carne’, es posible y necesario.

¿Por qué?
La industria cárnica es muy nociva para el ambiente, esto a su vez afecta directamente nuestra salud. Algunos de los efectos negativos de la ganadería son la contaminación del agua y de los subsuelos, la deforestación a gran escala -que a su vez provoca pérdida de biodiversidad, incendios forestales y mala calidad del aire- y la emisión de gases de efecto invernadero que propician el calentamiento global. Desafortunadamente poco se ha realizado a gran escala para transformar esta industria hacia una operación más sustentable y menos dañina. Hasta que ésto no suceda, será necesario disminuir nuestro consumo para ejercer presión sobre los gigantes de la industria y que lideren cambios significativos en consecuencia. Finalmente, el crecimiento exponencial de la industria y las malas prácticas que se tienen han sido a causa de la enorme demanda de carne.

8. Planea tus compras y disminuye tus porciones
¿Sabías que desde 1950 el diámetro promedio de los platos ha aumentado aproximadamente un 36%? No solamente han crecido nuestras vajillas sino que los restaurantes han aumentado sus porciones. Sumado a ésto, la oferta de una gran variedad de productos es cada vez mayor. Además de los
tamaños, la mercadotecnia y la actual cultura de consumismo en la que vivimos inmersos nos lleva a siempre buscar saciarnos -y no necesariamente por tener hambre-. Tomar conciencia de ésto y buscar que nuestras porciones sean más chicas, y entender que no necesitamos probar absolutamente todo lo que la tienda o restaurante ofrecen, es sumamente importante.

¿Por qué?
¿Cuántas veces no sobran alimentos en nuestros refrigeradores -que ya no consumimos antes de que se descompusieran- o en nuestros platos -al término de cada comida-? Ya sea en casa o en restaurantes, parece ser que siempre hay porciones estandarizadas que, por alguna razón, nadie se termina. Planear nuestras comidas y disminuir nuestras porciones son actividades que van de la mano, pues tienen que ver con cambiar el chip que tenemos en la mente de querer siempre más. Planear las compras es importante porque estarás previniendo comprar cosas que no usarás, que no tendrás con qué servir o que, realmente, no necesitas. Hacer una lista antes de hacer las compras en conciencia, es todo lo que necesitas para lograrlo. Por otro lado, vigilar nuestras porciones es una actividad realmente sencilla, incluso en los restaurantes generalmente es posible pedir media porción o que quiten una guarnición que sabes que no te comerás. En casa o en casas de amigos o familiares basta con servirte menos, más vale repetir. Estarás evitando tirar grandes cantidades de comida.

Sigamos buscando que las industrias sean más responsables, que pongan primero nuestra salud y la de nuestro planeta. Que se transformen de raíz y cambien la forma en la que operan. Sigamos exigiendo mejores políticas a nuestros líderes y mejores alternativas de los productores y prestadores de servicios. No paremos de perseguir esos cambios sustanciales que serán los que transformen la salud de nuestro planeta; pero por lo pronto empecemos por nosotros mismos, por nuestros hábitos más cotidianos e interiorizados. Demos los primeros pasos hacia adelante, parecen los más difíciles pero son los más sencillos.

Recursos

https://www.un.org/es/observances/sustainable-gastronomy-day
http://www.fao.org/sustainability/background/es/
https://istas.net/el-aprovechamiento-de-los-residuos-organicos-resolveria-muchos-problemas-ambientales-y-crearia
https://www.bbc.com/mundo/noticias-40674408
https://savethefood.com/storage
https://www.youtube.com/watch?v=qO8W322_tBU
https://www.theatlantic.com/technology/archive/2013/10/the-huge-chill-why-are-american-refrigerators-so-big/280275/
https://www.elobservador.com.uy/nota/-las-porciones-de-comida-son-cada-vez-mas-grandes–2016430500
https://www.buenoyvegano.com/2017/04/25/efectos-la-ganaderia-medio-ambiente/
http://www.fao.org/livestock-environment/es/

ana kourchenkoTexto: Ana Kourchenko Mendoza

Instagram: @anakome
Medium: @anakourchenko

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